El cuerpo de una hermosa actriz despierta en la morgue cuando tres jóvenes abusan sexualmente de él. Es la morbosa premisa de ‘El Cadáver de Anna Fritz’.

Tan solo 70 minutos de metraje, una única locación y cuatro personajes. ‘El Cadáver de Anna Fritz‘ (2015), ópera prima del director español Héctor Hernández Vicens, un drama cargado de mucho suspense. Aderezado con la perversión necrofílica que reviste el acto de violación de un cadáver. Si bien el resultado no es sobresaliente, logra un nivel bastante aceptable cuando se tiene en cuenta los escasos recursos empleados.

Pau e Iván (El Cadáver de Anna Fritz)

El Cadáver de Anna Fritz, un continuo tira y encoge dramático

La tensión dramática del film se sostiene de dos puntos. Primero, está el terror de Anna Fritz (Alba Ribas). Una joven, hermosa y queridísima figura pública, quien despierta en la morgue mientras tres jóvenes toxicómanos violan su cuerpo, aparentemente sin vida. Del otro lado, está el drama de los muchachos; para quienes, un enfermizo acto del que nadie debía enterarse, se transforma totalmente en una grave situación que amenaza con hundirlos. La cuestión está en qué hacer: si la dejan viva los acusará, acabando por completo con su futuro; si la matan, nadie se enteraría porque “ya la daban por muerta”, pero ahora serían unos asesinos.

'El Cadáver de Anna Fritz', un montón de emociones. Cualquier resolución deja un mal sabor de boca. comparte con tus seguidores

A partir de allí, se sucede un continuo tira y encoge, inclinando la balanza del drama a favor de uno y el otro. Con cada giro en los acontecimientos, el espectador se estremece de pensar en las consecuencias negativas para cada parte. Porque, a pesar de que “los malos de la película” están bien definidos; la caracterización de personajes nos los hace ver (solo) como unos muchachos asustados. Sentimos el temor de todos ellos, y no podemos claramente tomar partido en el asunto. En fin, son un montón de emociones y cualquier resolución nos deja un mal sabor de boca. Para colmo, la situación se agrava en la primera mitad del film con un nuevo y más delicado crimen.

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Javi e Iván (El Cadáver de Anna Fritz)

Unos personajes bien delineados

Una de las virtudes de ‘El Cadáver de Anna Fritz’ es la construcción de los personajes, bien delineada desde el principio. Pau (Albert Carbó), el introvertido trabajador del turno nocturno del hospital, con acceso a todos los cadáveres que ingresan y quien ya ha abusado de algunos de ellos, “los de las tías buenas”; Javi (Bernat Saumell), quien respeta cierto límite y, en su momento, se pone del lado de Anna; e Iván (Cristian Valencia), el despiadado, agresivo y petulante amigo que presiona al grupo para esconder, a costa de lo que sea, el delito que han cometido. Cada personaje tiene su propia necesidad dramática, y podemos sentirla.

Anna Fritz (El Cadáver de Anna Fritz)

Una interpretación que supera al personaje

Como punto negativo, el personaje de Anna Fritz carece de profundidad. El off noticioso del principio, que la define como una querida y exitosa actriz (único recurso en toda la película para construirlo) es insuficiente. Bien podría ser una muchacha bonita cualquiera, y la historia seguiría siendo la misma. Sin embargo, esta flaqueza la compensa y supera con creces la actriz Alba Ribas. Una maravillosa interpretación que se sustenta casi por completo en sus expresiones faciales. Pues, en gran parte del film su personaje prácticamente no puede hablar ni moverse, producto de la parálisis post mortem.

La interpretación de Alba Ribas compensa y supera con creces la poca profundidad de su personaje. twittealo ahora

En definitiva: es una película que merece una oportunidad para provocarte uno que otro mini infarto. Recomienda esta película a tus amigos y comparte este artículo.