Woody Allen se lanza a la televisión con ‘Crisis en seis escenas‘. Una apuesta que se gana regulares y pésimas críticas. Todas con un poco de razón.

El genio de la comedia cinematográfica se lanza a la televisión con una nueva apuesta, de la mano de Amazon Studios. La serie de seis episodios de unos 22 minutos cada uno, se titula ‘Crisis en seis escenas‘ y está ambientada en los Estados Unidos de los años 60’s. El hogar y la familia del conservador Sidney J. Muntzinger (Woody Allen) se pone patas arriba ante la llegada de Lenny (Miley Cyrus), una revolucionaria rebelde con serios problemas legales.

Por primera vez vemos a Woody Allen trabajando en un proyecto para televisión. Pero esto, y otro par de pinceladas, son las únicas novedades del más reciente trabajo del director neoyorquino. De resto, es el mismo perro, pero con otro collar.

Woody Allen, un cineasta privilegiado

Antes que nada, debo decir que soy un gran admirador de la obra de Woody Allen. Lo considero la definición más cercana a un artista cinematográfico contemporáneo. Y, como tal, su obra suele ser bella, sublime y controvertida, al mismo tiempo. Ningún artista puede decir que cae bien a todo mundo; si así fuera, no sería un artista verdadero, sino un hacedor comercial. Uno excelente, eso sí.

Ningún artista cae bien a todo mundo; si así fuera, no sería un artista verdadero. debo twittear esto

Por ello es que uno de los primeros y pocos nombres que me vienen a la mente al hablar de “artista de cine” es el de Woody Allen. Le guardo un enorme respeto. En parte, porque algunas de sus películas me encantan, y otras no tanto; pero, sobre todo, porque a él no le quita el sueño si al público le gustan o no sus películas. Él las hace porque quiere expresar lo que lleva dentro, sin pensar demasiado en el beneficio comercial que conlleve.

A pesar de todo, muchas de sus películas han logrado un éxito de taquilla tremendo. Con lo que Woody no está del todo molesto, claro está. Su carrera, en general, parece estar en alza, a pesar de que su indiscutible mejor momento ya pasó. Hace al menos una película anualmente y las productoras apuestan con los ojos cerrados a sus propuestas. Sin duda, es un cineasta privilegiado.

Un menú exótico

Ahora, como cineasta, muy bien. Pero en la televisión la cosa es diferente; y al parecer, Allen se dio cuenta antes de estrenar ‘Crisis en seis escenas’. Pues, declaró que fue un proceso traumático y que no lo volverá a repetir (Gracias).

Lo que sucede con Woody Allen es que sus obras suelen ser más un ejercicio intelectual y reflexivo, que de entretenimiento. Y eso es algo difícil de digerir para muchos. Es como un platillo de comida exótica. No todo el mundo lo disfruta. Y quien sí, no hace de ese platillo su comida diaria; no estaría muy contento de comerla seis veces seguidas.

Eso es la televisión. Es comer un platillo que te apetezca hasta el punto exacto que te deje con ganas de seguir comiendo. Y el menú de Woody Allen es demasiado exótico para eso. Y no quiero decir que sea bueno; ni tampoco que sea malo. Es simplemente que cuando nos sentamos a la mesa, sabemos lo que vamos a comer. Lo hacemos y nos retiramos con el sabor de boca (a veces, agradable), hasta la próxima experiencia.

El menú de Woody Allen es demasiado exótico para la televisión. debo twittear esto

Woody no cabe en la televisión

Bueno, hasta aquí es suficiente de metáforas culinarias. Volvamos a la literalidad. La estructura de la televisión no es adecuada para ejercicios intelectualoides como el de ‘Crisis en seis escenas’. Los 22 minutos de episodio se vuelven interminables ante densos diálogos y planos duraderos. Si todo esto lo multiplicamos por seis, da para vivir una pequeña crisis frente a la pantalla.

Tal vez, uniendo todos los episodios y convirtiéndolos en una sola película, subiría un par de puntos en la crítica. Y es que asistimos a un desarrollo lento durante los dos primeros tercios de ‘Crisis en seis escenas’. Es casi finalizando cuando la tensión argumental viene al rescate; pero ya es demasiado tarde.

La televisión no es adecuada para ejercicios intelectualoides como el de 'Crisis en seis escenas'. debo twittear esto

Si no fuera por esporádicos destellos de genio, humor sardónico y situaciones divertidas, típicas en la filmografía de Woody Allen; ‘Crisis en seis escenas’ sería un producto casi fracasado. Pero, más bien, resulta una serie aceptable de una duración que roza el límite adecuado. Incluso, disfrutable para aquellos acomodados al manual de estilo del director estadounidense.

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El molde Allen

Bien, hablo de “manual de estilo” porque básicamente eso es su cine: confrontaciones morales y amorosas, con el humor como vehículo. A menudo, con Woody Allen en el papel de Woody Allen con un alias diferente en cada ocasión. De hecho, sus recientes coqueteos con el cine que rompe este molde, han sido bastante exitosos y fructíferos, incluso para el riguroso juicio autocrítico del director. Son estos los casos que nos suponen cierta “madurez” (o, más bien, evolución) en la carrera de Allen.

Pero, aunque él insiste que sus películas-tipo no son autobiográficas, es bastante difícil olvidarse de esa idea. Especialmente cuando abre sus Crisis en seis escenas con un maniático y empecinado Sidney J. Muntzinger; intentando hacerse un corte de cabello que lo haga cambiar mágicamente de apariencia. Mientras tanto, el barbero le da su impresión de su novela, aparentemente de escasa calidad. Muntzinger menciona que ahora trabaja en una serie de televisión (¡Oh! ¿Coincidencia?).

‘Crisis en seis escenas’, una serie no tan mala… ¿o sí?

Por otra parte, las interpretaciones han salido bien paradas ante la lluvia de críticas que cae sobre ‘Crisis en seis escenas’. Particularmente, vemos un acierto ante la apuesta de Woody por nuevas musas. Anteriormente ya se ha venido aventurando con rostros aprobados por la crítica como el caso de Scarlett Johansson y Emma Stone; y otras jugadas no tan seguras, como la de Kristen Stewart. Esta vez, la mirada del director se dirige hace Miley Cyrus, quien le dio una buena impresión en su participación en Hannah Montana.

En la apuesta de Woody Allen por nuevas musas, dirige su mirada a Miley Cyrus. comparte con tus seguidores

La estética es promedio, y ambienta correctamente la época en la cual se sitúa la serie. Los diálogos, aunque densos, conducen bastante bien a los acontecimientos. Si olvidamos, por un momento, que se trata de Allen en el papel de Woody, podemos disfrutar y divertirnos sin prejuicios con el personaje de Sidney.

En resumen, es una serie que merece ser vista, en especial quienes gustan del estilo Allen. Se gana las buenas (pocas), regulares, malas y pésimas críticas. Y todas guardan un poco de razón.

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