Hacksaw Ridge, un soldado incapaz de matar que no se inmuta frente a la matanza; un santo de la guerra. Así es la redención de Mel Gibson con Hollywood.

Mel Gibson está a un paso de redimirse con la crema y nata de Hollywood. Y lo hace con Hacksaw Ridge, un filme bélico-redentor, inspirado en un hecho real y extremadamente violento, como nos tiene acostumbrados.

Una historia real de la II Guerra Mundial

“Hasta el último hombre” fue el más adecuado nombre que escogieron para traducir ‘Hacksaw Ridge’ (Acantilado Hacksaw). El título original que hace alusión a un punto geográfico ubicado en las islas Ryukyu de Okinawa (Japón). Allí se libró una de las más encarnizadas batallas terrestres entre norteamericanos y japoneses durante la II Guerra Mundial. Este hecho, completamente contrario a la fe, el perdón y retórica pacifista, fue rechazado por el soldado adventista Desmond Doss, de quien se inspira el nuevo filme de Gibson.

El relato se basa en la valentía y fortaleza espiritual del joven médico militar Desmond Doss (Andrew Garfield). Por convicciones religiosas, Doss se negó a utilizar un arma contra sus enemigos durante la II Guerra Mundial. Aun así, participó en la Batalla de Okinawa salvándole la vida a casi un centenar de compañeros heridos. Con ello se convirtió en el primer “Objetor de Conciencia” en recibir la Medalla de Honor por Actos Heroicos del ejercito de los EE.UU. Y todo, sin haber realizado un disparo.

Hacksaw Ridge, la historia real de un soldado de la II Guerra Mundial que se negó a dar un disparo. cuéntale a tus amigos

Hacksaw Ridge, la redención de Gibson

Con Hacksaw Ridge, Gibson sale victorioso como director. Su nueva nominación al Oscar lo revalida como un cineasta audaz. Contundente a la hora de afrontar la realidad. Franco y directo como pocos. Conocedor de su oficio, pese a su corta pero premiada experiencia tras la cámara. Un director que, a pesar de sus excesos personales, está dotado de un profundo sentimiento moral-religioso. Una cualidad que vuelve hacerse latente en un filme donde la violencia física supera con creces la de cualquier película bélica hasta el momento.

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Hacksaw Ridge abre con una escena donde vemos a un grupo de soldados matar y morir en medio de las llamas. Mientras tanto se escucha voz en off la “Palabra de Dios”; metáfora sobre el infierno terrenal en un campo de batalla. Esa fuerza espiritual, a la cual Doss (merecida nominación al Oscar como mejor actor para Garfield) jamás renuncia, Gibson la convierte en imágenes brutales. Puestas en escena sanguinarias casi al gore, pero asombrosamente orquestadas hasta convertirlas en un acto de expiación. Un soldado incapaz de matar pero que, paradójicamente (hay más de una paradoja en el filme), no se inmuta frente a la matanza; transformándose en un singular santo de la guerra.

La violencia física de Hacksaw Ridge supera con creces la de cualquier película bélica hasta el… twittealo

La escena donde Doss es descendido convaleciente del acantilado, en una camilla abrazando una biblia, representa el éxtasis del sacrificio. Quizá, Hacksaw Ridge sea poco sutil, pero cualquiera que sea el resultado de la 89° entrega de los Oscar; la historia de Desmond Doss, el cine bélico y Mel Gibson ganaron la batalla hace rato.

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