En una época seducida por historias artificiales, llega con vientos texanos Hell or High Water; a abofetearnos con la feroz realidad de los hermanos Howard.

El bombazo de Mackenzie

La carrera cinematográfica de David Mackenzie antes de Hell Or High Water (2016) era más conocida del otro lado del charco. Esto por dirigir films como Young Adam (2003) o Hallam Foe (2007), galardonadas en festivales ingleses. Mackenzie sorprende en esta cinta que, aunque nominada a Mejor Película, Guión Original, Montaje y Actor de reparto (Jeff Bridges) en los premios Oscar 2016; injustamente, la academia no posiciona en el podio de oro.

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Y vaya que Mackenzie tiene mucho que ver en el triunfo de esta película. Emparejando elementos que van desde la escogencia de filtros sutiles hasta una dirección actoral considerada; que nos mantiene en vilo por la dureza exhibida durante todo el viaje. Lo que es lo igual, un bullicio en la carrera del director. Es su primer gran éxito y el 2016 ha sido su año dorado.

Golpe de  realidad

Bien, tras un inicio que recuerda a Batman: The Dark Knight, la historia es netamente convincente (no entraré en spoilers) y sin fantasías. A ritmo pausado, a pesar de su corta duración (1 hora y 42 minutos de metraje) nos enseña el camino de dos hermanos texanos hasta la médula, interpretados por Ben Foster y Chris Pine. Asaltabancos tal cual Robin Hood’s modernos, lo hacen —irreparablemente— para proteger la granja familiar del embargo bancario.

Ahora, el mayor desacierto del film radica en su poco claro plot point inicial. Además, un segundo acto con escenas sobradas que lo enfrían, compensado por un tercer acto soberbio. Por su parte, la inclusión de la dupla de detectives que persiguen su pista (interpretados por Jeff Bridges y Gil Birmingham) resulta significativa. Ambos pares haciendo el juego del gato y el ratón.

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Entonces, si a lo mencionado agregamos la carga político-social simbolizada desde la apertura, estamos ante la potencial vencedora del premio de la academia. Sin grandiosos edificios y urbes se plasma la otra cara de la moneda: poblados decadentes y un calco de personalidades miserables. El bien y el mal se acoplan en la detracción al capitalismo por sentirse excluidos y prostituidos cotidianamente (en especial por los bancos).

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Rudo e irónico estereotipo

Llama la atención el arquetipo utilizado a lo largo y ancho de la cinta, en todos los personajes. Lo cual, seguramente, ha hecho sentir identificados a muchos. En primer lugar, la valentía escenificada por Ben Foster y Chris Pine nos hace constituir parte de la historia. Como si quisiéramos apuntar y jalar el gatillo junto a ambos, en su avidez diaria por reunir el dinero.

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Igualmente Jeff Bridges, que se gana a pulso su nominación como Mejor Actor de Reparto. Pues, resulta excelso en su interpretación del alguacil todoterreno y conocedor del instinto criminal a punto de retirarse; semejante a Robert Duvall en Un Día de Furia. Asimismo, dotado de un característico sentido del humor que deja caer en bromas hacia los indios y mexicanos sobre su compañero Alberto, a quien quiere a su sarcástico modo.

Hell or High Water, tan Espléndida como honesta

Por todo lo dicho, Hell or High Water es un largometraje enteramente digno. Se gana a pulso un lugar dentro de lo mejor del séptimo arte en el 2016. Ello, por hacer las pequeñas cosas, esas que se dejan de lado ante grandes presupuestos: guión directo, actuación convincente (con dosis de sarcasmo) y una dirección eficaz. Y como resultado deja un agraciado sabor de boca con cierta nostalgia.

Podemos decir, entonces, que Hell or High Water se acomoda bien en esa lista de títulos que recomendamos ver. Si te gustó, nos encantaría leer tus comentarios y que compartieras esta recomendación con tus amigos. Seguro te lo agradecerán.