Un drama de época con un altísimo nivel actoral. Pero las debilidades de Taboo dejan en entredicho el éxito de su segunda temporada, ya confirmada.

Tom Hardy se suma a la oleada de estrellas de Hollywood en pasarse a la pantalla chica. En este caso, no sólo ejerce como protagonista, sino como inspirador de una historia escrita por su padre, Edward Chips Hardy. Ambos son productores ejecutivos de Taboo junto a Steven Knight, responsable de la serie ‘Peaky Blinders’.

La historia arranca en 1814 y gira en torno a James Delaney (Tom Hardy); un siniestro ciudadano británico que diez años atrás se dio por perdido en África durante su servicio en la Compañía de las Indias Orientales. No obstante, esta defunción convierte al recién llegado en el principal heredero de la más importante heredad legada por el finado. Esta es la titularidad de la península de Nutka, un brazo de tierra entre los Estados Unidos y la futura Canadá. Este territorio es disputado tanto el gobierno inglés como americano, al ser una salida al Pacífico que enlaza directamente con el comercio chino.

James será el ojo del huracán de una conspiración que arrastrará consigo a la Compañía de las Indias Orientales, a la Corona, a los estadounidenses y a todo un variopinto circo de personajes de los bajos fondos londinenses. Todos con un mismo objetivo: hacerse con el control de Nutka al precio que sea.

El reparto de Taboo

La carrera cinematográfica de Tom Hardy está llena de personajes salvajes, violentos, carismáticos y con argumentos que justifican su maldad. Sin embargo, James Delaney no es atractivo por su parlamento sino por el trabajo de expresión corporal. Apenas unas palabras y los gestos más breves le bastaron para trasmitir un mensaje; la deshumanización y el distanciamiento moral de Delaney con el resto del “mundo civilizado”. Aunque, eso sí, hay muchos gruñidos; muchos, muchos gruñidos. Si bien el peso de Taboo recae en sus hombros, el reparto que le acompaña no se queda atrás.

James Delaney no es atractivo por su parlamento sino por el trabajo de expresión corporal. twittealo ahora

Oona Chaplin, Mark Gatiss, Jessie Buckley, David Hayman, Stephen Graham, Edward Hogg o Michael Kelly. Nombres que ya tendrían que garantizarnos con su mera mención un altísimo nivel actoral. Quiero realizar una mención aparte para Jonathan Pryce (Gorrión Supremo en ‘Game of Thrones’). Su papel como Sir Stuart Strange es simplemente excepcional. Quizás se esté acostumbrando a hacer esta clase de papeles antagónicos taimados, y de ser así no me disgusta para nada.

Jonathan Pryce (Game of Thrones) en Taboo

Decadencia de la regencia inglesa

Kristoffer Nyholm y Anders Engström (The Killing) son los encargados de dirigir los ocho episodios de este drama de época ambientado entre 1811 y 1820, época de la regencia inglesa. Esta dupla creó un mundo cruel y oscuro que apenas se está recuperando de las guerras napoleónicas y con Inglaterra en conflicto con sus antiguas colonias.

Taboo, un cuento en la que los grises no tienen cabida. debo twittear esto

Al principio, la línea entre el bien y el mal está difuminada. Sin embargo, con el transcurso de los episodios vemos como la lucha de James Delaney contra la East Indian Company y la propia Corona, nos acerca a un grupo variopinto afectado por la polarización de las clases sociales. Apátridas que rechazan la bandera británica a conveniencia, y sólo se unen cuando son atraídos por el carisma del personaje de Tom Hardy. Y es que el protagonista, mediante una serie de engaños y trucos, nos revela la verdad. James Delaney y su combo son los buenos de la historia; mientras que Compañía y la Corona son, indiscutiblemente, los malos del cuento. Un cuento en la que los grises no tienen cabida.

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Edward Hogg como Godfrey me sorprendió gratamente. No es muy común ver en dramas de épocas personajes transexuales; mucho menos que sea tan esencial en la historia. Lamentablemente, no hay mucha profundidad en los personajes femeninos. Oona Chaplin interpretando a la media hermana de James, Zilpha Geary, tenía mucho potencial; pero al final no tuvo el desarrollo que esperaba. Caso contrario fue el de Jessie Buckley como Lorna Bow, madrastra de Delaney. Poco a poco, Buckley demostró su fortaleza y tuvo un rol fundamental al final de la serie. Se robó la pantalla cada momento que aparecía.

Taboo (2017)

¿Una crítica que no se escucha a sí misma?

Si bien la serie parece ser una crítica contra la historia repetitiva de los héroes veganos unidimensionales que viven en el gym; no se esfuerza mucho por mejorar las irregularidades del guion.

El mayor problema de la serie radica en que las acciones de los personajes secundarios dependen de Delaney. Él siempre está un paso delante de todos y conoce de antemano sus movimientos, por lo que nunca se llega a experimentar peligro alguno. Esta omnisciencia hace perder el interés en la trama. No importa en qué situación se encuentre o contra quién se enfrente; saldrá libre de todo con ayuda de poderes sobrenaturales que no son explicados del todo.

El ritmo es muy lento, no hay consistencia ni respuestas a las principales interrogantes sino es hasta los últimos dos episodios; cuando el espectador ya se siente lo suficientemente cansado y termina la serie más por compromiso que por otra cosa.

FX ha confirmado la segunda temporada de Taboo. Quedará por ver si el público decide acompañarlos. comparte con tus seguidores

El canal FX ha confirmado la renovación de Taboo para una segunda temporada que será transmitida en 2018. Se cumplen así los deseos de Tom Hardy y de su compañero a los mandos de la serie, Steven Knight. Los creadores declararon recientemente que tenían en mente continuar con la historia. Quedará por ver si el público decide acompañarlos.