The OA es esa serie de Netflix que resulta difícil de definir. Una apuesta arriesgada que no nos deja más que asumirla como extraña y controvertida.

En plenas festividades navideñas del año pasado, el servicio streaming Netflix, realizó una sutil campaña publicitaria. De forma casi misteriosa, se estrenó poco más que un enigmático tráiler y fotos promocionales. Todo indicaba que íbamos a tratar con una serie extraña, diferente, posiblemente experimental. Su nombre: The OA.

‘The OA’ con raíces de Sundance

En 2015 Netflix llegó a acuerdos con varios cineastas procedentes del cine independiente para producir películas; destacando el financiamiento de cuatro proyectos para los hermanos Duplass (Jeff, Who Lives at Home; Togetherness).

Sin embargo, el proyecto de Zal Batmanglij y Brit Marling era diferente. Esto, no sólo por ser menos conocidos, sino por tratarse de una serie en lugar de varias películas. Ambos fueron reconocidos en el 2011 por la película ganadora de Sundance, Sound of My Voice. Un thriller psicológico en el que los dos fueron guionistas; además, ejerciendo Batmanglij como director y Marling en el papel protagónico (una misteriosa líder que gobierna una secta).

Las ideas de esta película son poca cosa comparada con The OA, serie creada y escrita en conjunto por Batmanglij y Marling. Su primera temporada, estrenada el 16 de diciembre del 2016, está compuesta de ocho episodios, con una duración de una hora aproximadamente. Además, es producida por Plan B, la compañía dirigida por Brad Pitt.

En el total desconcierto

La historia comienza de la mano de Prairie Johnson (Brit Marling), una chica ciega que regresa a casa luego de haber desaparecido durante siete años, recuperando la vista y tras un intento de suicidio. Ella se niega a hablar de lo pasó en ese tiempo con sus padres y el FBI. Así surgen las interrogantes que funcionan como eje central de esta historia: ¿Dónde estaba? ¿Cómo recupero la vista? ¿Qué es lo que oculta?

Con estas preguntas a cuestas, Prairie -quien ahora se presenta a sí misma como The OA-, reúne a un grupo de parias del instituto para narrar su historia. Gracias a ella, estas personas tan diferentes entre sí –una profesora solitaria de mediana edad, un chico transexual, un huérfano que consume drogas– encuentran una fuente de apoyo mutua para poder sobrellevar y avanzar sobre sus problemas. En estas reuniones clandestinas de una hora de duración, Prairie comienza a narrar su historia durante los años que estuvo desaparecida. Su relato es aterrador y extremadamente desconcertante.

Uno de los mayores atractivos se encuentra en la forma en la que se desarrolla el argumento de la serie. Dos líneas temporales paralelas, una del pasado de Prairie en forma de flashback; y la otra del presente centrado en cómo su historia afecta la vida de las personas que la escuchan.

Y es en este punto en el que los guionistas buscan abrir el debate entre los espectadores. ¿Estamos siendo engañados? ¿Prairie sufre de esquizofrenia? ¿Realmente regresó de la muerte? ¿Qué es real y qué no lo es?

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Otro punto fuerte que posee la serie se encuentra en el aspecto técnico. El cuidado de la fría fotografía contribuye a un aspecto de desconcierto y opresión. Ello refleja la soledad de los personajes y consecuencias de sus acciones.

El reparto

La interpretación de Brit Marling es impecable, especialmente en su etapa de invidente. Pero no se quedan atrás sus co-protagonistas. En este aspecto, destaca Patrick Gibson como Steve; Brandon Perea como El Francés; y Phyllis Smith (‘The Office‘) como la adorable profesora Betty. También es muy grato ver al entrañable Scott Wilson, que luego de The Walking Dead repite en un papel paternal muy bien logrado y lleno de nostalgia. Mención aparte merece Jason Isaac (‘Harry Potter‘), que en varios episodios lleva la serie a cuestas y nos regala los mayores momentos de tensión.

También es inevitable no mencionar la breve, pero significativa aparición de los personajes de Paz Vega (‘Los amantes pasajeros‘) y Riz Ahmed (‘The Night Of‘; ‘Rogue One‘).

Las fallas

No obstante, el ritmo es bastante irregular. Como espectadores hay que tener paciencia. Pues, no es hasta la mitad de la temporada que se descubren algunos de los misterios que oculta Prairie; aunque esto sólo nos deja con más dudas. Que tarde más de una hora para contar su historia es relleno, y en exceso.

Aunque sea una serie de ciencia ficción, los guiones tienen errores. Estos van desde vacíos argumentales hasta incongruencias, que son forzosamente colocadas para hacer que la trama avance. ¿Cómo es que esta chica luego de un intento de suicidio, y diciendo las incoherencias que dice, no es llevada a una institución psiquiátrica? ¿Por qué una persona que vive sola compra tomates cuando es alérgica a ellas?

Otro aspecto reprochable es tener un reparto coral con historias tan interesantes y no profundizar en ellas. Queda entonces esperar que, en la próxima temporada, encajen las inconsistencias y agujeros en la historia. Con lo cual, mejoraría la calidad argumental a la que ya Netflix nos tiene acostumbrados.

O ¿tú qué esperas para la segunda temporada de ‘The OA’? No dudes en comentar tus expectativas y compartir esto en tus redes sociales favoritas. Estaremos agradecidos.