Juego de Tronos y Vikingos, dos de las series de televisión del momento. La rivalidad entre ambas es inevitable, a pesar de no guardar muchas similitudes.

Las series de televisión son, indudablemente, el producto de entretenimiento televisivo del momento. El catálogo actual es tan enorme como las facturas de producción; las hay para todos los gustos. Sin embargo, es imposible evitar el surgimiento de comparaciones y rivalidades entre fanáticos de unas y otras. Aunque muchas veces las contendientes no tienen similitudes importantes, ni surgen como competencia directa; guardan ciertos elementos en común que permiten plantear cotejos como el que puedes leer a continuación. Lo que vas a leer a continuación no contiene Spoiler de ningún tipo, por lo que puedes continuar con toda confianza.

Juego de Tronos contra Vikingos

Game Of Thrones (Juego de Tronos), el aclamado drama televisivo de corte fantasioso de la cadena estadounidense HBO. Creado por David Benioff y D. B. Weiss, basado en la saga literaria ‘Canción de hielo y fuego’ de George R. R. Martin. A menudo es comparado y enfrentado con Vikings (Vikingos). Esta última, una serie histórica canadiense-irlandés producida por The History Channel, que narra las aventuras legendarias del rey vikingo Ragnar Lodbrok y sus expediciones violentas contra la Europa cristiana de la época.

Ambas series, ‘Juego de Tronos’ y ‘Vikingos’, se sitúan temporalmente en el periodo conocido como el medioevo o Edad Media europea. Sin embargo, esta es ‒quizá‒ una de las pocas similitudes entre sí; pues, a nivel argumental, narrativo y estético existen diferencias aún más importantes.

La siguiente es una comparativa estrictamente personal sobre la apreciación de ambas series. De ambas disfruto por igual en términos generales, con ligeras tendencias (debo decir) en cuanto a un aspecto u otro.

Argumento: lo fantasioso y lo real

El contraste a nivel de argumento entre Juego de Tronos y Vikingos es claro, y ninguno de los dos está interesado en parecer otra cosa. La historia de George R. R. Martin es toda fantasía. Poniente, aunque parece inspirarse en la geografía y cultura europea, es esencialmente una invención para la historia. La magia es un aspecto fundamental que lo dota de grandes cargas de ficción, alejándolo de lo realista. Por su parte, Vikingos es, en su mayoría, basado en hechos reales, aunque aderezado por la ficción; lo que lo separa de ser un performance documental sin atractivo como producto de entretenimiento. Para Vikingos, el aspecto religioso y espiritual está presente sin que se exhiba como un hecho comprobado.

El contraste a nivel de argumento entre Juego de Tronos y Vikingos es claro. comparte con tus amigos

Estructura narrativa: lo profundo y lo llano

Al estar basada en una saga literaria, es lógico pensar que las tramas argumentales de Juego de Tronos sean complejas y enrevesadas. Mucho más que aquellas surgidas de hecho históricos, de una realidad mucho menos extraordinaria como en la que está basada Vikingos.

En el primer caso, los hilos narrativos que se tejen en Poniente son de desarrollo lento y profundo. Estos van tomando forma a lo largo de varios capítulos y temporadas. Incluso, existen tramas surgidas desde los primeros episodios, que aún a la espera de la séptima temporada, no se han resuelto por completo; y parecen no hacerlo sino hasta la temporada final. Esto da lugar en el tiempo a interesantes teorías y discusiones entre fanáticos; que si además siguen la abultada narrativa literaria, tienen muchos más recursos para la querella.

En el caso de Vikingos, la narrativa exige menos atención y memoria de parte de los espectadores; quienes ven surgir y resolver conflictos en pocos episodios. Por lo general, las tramas secundarias no se extienden más una temporada. Giran en torno a una trama básica central: las incursiones vikingas a tierras inglesas. Estos planteamientos simplificados no tienen por qué ser un aspecto negativo; de hecho, hay quienes prefieren los conflictos llanos, pero intensos y dinámicos, que ofrece la serie de The History Channel.

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Esquema de personajes: lo coral y lo central

Sin duda alguna, Juego de Tronos nos ha acostumbrado a una cosa a lo largo de sus desconcertantes episodios. Esto es que encariñarnos con un personaje puede ser peligroso para nuestra salud emocional. No importa de qué personaje hablemos, ninguno es indispensable. El protagonismo es coral, es decir, se reparte entre varios personajes sin que podamos decir con seguridad que tal o cual es más importante que el resto. Esto abre un abanico de opciones para el desarrollo de los acontecimientos, haciéndolos menos previsibles.

Encariñarnos con un personaje de Juego de Tronos puede ser peligroso para nuestra salud emocional. debo twittearlo ahora

En Vikingos, el protagonismo recae claramente en Ragnar Lodbrok y su familia, y todo gira en torno a ellos. Los personajes principales son más escasos y, por tanto, menos prescindibles. Además, los creadores han manifestado su poca simpatía por la costumbre de Martin de escribir inescrupulosamente la muerte de personajes principales.

La estética: lo explícito y lo tácito

El tratamiento estético de Juego de Tronos va desde lo solemne a lo grotesco; de la elegancia de Dorne a la aspereza de las Islas de Hierro. A pesar de ello, no vacila en graficar la violencia ni el sexo. La serie de HBO es famosa por sus escenas sexuales y muertes explícitas; pero cabría preguntarse si una muerte como esas es tan sangrienta y espectacular en la realidad. O es un truco para impactar al espectador, para quien una muerte ya es común en el contexto de Juego de Tronos.

Por su parte, Vikingos explota lo exótico de la cultura escandinava y lo violento de las costumbres de combate vikingo. Conocemos decentemente la cultural medieval inglesa, francesa, española; pero la escandinava sigue siendo curiosa para nosotros. Esos escudos redondos de madera, las hachas como versátiles armas de guerra y los rituales a los dioses nórdicos. En sí mismo, es un atractivo estético valioso. No necesita trucos de sangre ni heridas abiertas para expresar la violencia; tampoco hacen falta desnudos en primer plano para transmitir la pasión y la sensualidad.

Son estas algunas apreciaciones (repito) personales, que me he permitido hacer acerca de dos buenas series televisivas. Actualmente, ambas gozan de buena fama y excelente calidad, con sus similitudes, pero sobre todo con diferencias. Algunas de ellas muy gratas como los cronogramas de emisión; Vikingos, de febrero a abril, y Juego de Tronos, de abril a junio, a excepción de la codiciada séptima temporada. Esto permite disfrutar de las bondades de ambas series durante casi cinco meses del año.

Si has leido hasta aquí es porque eres seguidor de Juego de Tronos o Vikingos. O ¿tal vez de ambas? Coméntanos cuál es tu favorita y comparte esto con tus amigos. Seguro tienes muchos que prefieren una u otra y les gustaría leer esto.