Un pequeño repaso a los resultados de los Premios Oscar 2017. Un análisis personal de algunas de las decisiones más resaltantes de la academia.

A consideraciones personales, creo que la crítica de una película debe centrarse en los valores propios que esta es capaz de transmitir al espectador. Debería ser irrelevante para el crítico en cuestión expresar la cantidad de premios que tal o cual filme llegue a obtener en un determinado momento. Al fin y al cabo, la valoración de una película es un proceso puramente subjetivo. Un juicio que no debe estar ligado necesariamente al de un jurado.

Sin embargo, en esta misma línea de pensamiento puede existir una variante de lo que un crítico puede hacer. Esto es, observar una ceremonia de prestigio como el Oscar y estudiar el porqué de algunas de sus decisiones más resaltantes.

Es importante recordar que cada premio de cine tiene sus propios estándares de calidad que benefician e influyen a ciertas obras sobre otras. Hagamos un pequeño repaso por los nominados a mejor película, así como su correspondiente lugar en la categoría:

Moonlight

Ganadora indiscutible. Personalmente, mi favorita de todas las nominadas, así que no tengo nada en contra de que haya sido la ganadora. Es una película pequeña, personal e íntima. Un film independiente con muy pocos recursos a su disposición; que tras un esfuerzo humano descomunal logró hacer una verdadera obra maestra. A mi criterio, eso le hace merecedora de reconocimiento y, más aún, ser recordada.

Lamentablemente, una de las razones influyentes en esta decisión —quizás más que valorar una película por su calidad—; pudo haber sido un intento de reivindicación por parte de los académicos. Ello, en respuesta a toda la polémica del año pasado en lo referente a #OscarSoWhite.

Después de todo, aun cuando ésta haya sido personalmente mi favorita, me pareció una de las nominaciones más inusuales para un evento como este. Y a medida que pasaban las horas, se hacía más evidente su relevancia dentro del concurso. Debemos recordar que muchas veces los miembros de la academia toman decisiones con base en el contexto de los filmes. En cierta forma, su decisión final tiene algún tipo de trasfondo político.

Ejemplo; fijémonos en otras de las categorías como la de mejor documental. Observaremos que este año tres de las cinco películas nominadas estaban relacionados con temas afroamericanos. Mientras que la ganadora a mejor película de habla no inglesa fue la cinta ‘El cliente’ de Asghar Farhadi, de origen iraní. Una decisión tomada solo a un mes de la iniciativa del presidente Trump de expulsar masivamente inmigrantes musulmanes. Comentario y crítica que estuvo presente dentro del discurso de agradecimiento de Farhardi; que no asistió a la ceremonia como una evidente forma de protesta. Pero por otro lado…

La La Land

También fue una de las candidatas más fuertes que se movió con una campaña de marketing impresionante a nivel mundial. A pesar de no haber ganado mejor película, convirtió a Damien Chazelle en el realizador más joven en ganar mejor director.

Una película sumamente hermosa, ligera y disfrutable para cualquier tipo de audiencia que la posiciono como la opción favorita de muchos. Tuve mis razones para pensar que esta pudo haber sido la ganadora. No solo por la equivocación histórica al estilo Steve Harvey, de la cual prefiero ahorrarme comentarios. Sino porque en el fondo, muchos miembros de la academia, así como cinéfilos de corazón, disfrutan con este tipo de ‘homenaje al Hollywood clásico‘.

¿Será que la decisión de no darle el máximo galardón a una película que romantiza tanto el mundo del arte, sea una forma de expresar por los miembros de la academia que ya no es momento de seguir añorando ‘lo clásico’? ¿Qué ahora es necesario de dar cabida a otro tipo de dramas y otras historias de mayor profundidad dentro de la ceremonia? ¿Temas con propuestas más atrevidas como Moonlight?… quizás el tiempo lo dirá.

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Manchester By The Sea

Otro de los dramas favoritos de muchos. Personalmente, también una de mis favoritas, pero que no logró impactarme o introducirme emocionalmente al mismo nivel que Moonlight. Pero dentro de todo, es una excelente película que muy merecidamente logró conseguir el galardón a mejor guion original. Además de concederle a Casey Affleck el de mejor actor.

De no ser por el trasfondo político de Moonlight y la oda nostálgica de La La Land, esta fácilmente pudo ser la ganadora de la noche. A pesar de no lograrlo, sigue siendo al menos una buena película, un planteamiento interesante y muy bien realizada.

Hell or High Water

Una muy buena cinta que también logro ser una de mis favoritas. Un western contemporáneo con una carga emocional bastante efectiva. Además de dar con una reflexión final interesante, que logra capturar la tensión en muchos de sus momentos claves. Entretenida y con buenas actuaciones, en especial la de Jeff Brigdes.

A pesar de todo, era inevitable que esta fuera opacada en todas las categorías y no lograra llevarse nada. Quizás no haya sido la candidata más fuerte del año, pero que con el tiempo tiene el potencial de convertirse en un clásico de culto. Una segunda revisión por parte de la audiencia hará la diferencia.

Hacksaw Ridge

Una buena película bélica, pero que quizás no gozó de suficiente campaña. Además, era inevitable que fuera también opacada con propuestas quizás mucho más originales. Así como otras situaciones más personales e intimistas. Todos sus logros claramente fueron a nivel técnico, quizás como debió haber sido.

Lion

Sorpresivamente, una buena propuesta. Pero no creo que haya llegado al nivel de las otras candidatas. En cierto punto, se siente como una película dividida en dos; quizás con la intención de alargar la duración de la cinta y con un desarrollo no del todo bien explorado.

Durante la mayor parte de la segunda mitad vemos la búsqueda personal del protagonista; una investigación que a ojos de un espectador podría resultar poco interesante. Es el estado emocional que logra transmitir Dev Patel lo que sostiene la segunda mitad. Un intento de crear una situación dramática bajo el contexto de las nuevas tecnologías, que tanto se ha querido aprovechar estos últimos años. No está mal; lo hizo bien. Pero considero que quizás prometía más.

Hidden Figures

Una buena bio-pic. Cumple con el prototipo de ser la perfecta candidata en lo que a ‘historia inspiradora basada en hechos reales‘ se refiere. Lamentablemente, demasiado convencional. Además, tiene como principal desventaja un clímax forzado y, hasta cierto punto, personajes protagónicos estereotipados. Desde el principio se sabía que no lograría irse con nada.

Fences

Personalmente, una de mis menos favoritas. Demasiado larga y reiterativa. Planteamiento cinematográfico poco original. Una adaptación teatral que parece no haber tenido indicios de consideración al medio que tenía planteado abordar.

Goza de tener buenas actuaciones y no tiene nada de malo hacer películas sencillas con pocos personajes y mucho diálogo, que hace que parezcan obras de teatros llevadas al cine. Pero, más que verse bien al nivel de 12 Angry Men (un clásico recomendable de la cinematografía estadounidense), aquí todo se ve forzado y sumamente flojo.

Con esto concluyo el repaso a la octogésima novena entrega de los premios Oscar’s. Solo queda ahora estar atento para lo que se viene el próximo año.

Artículo publicado originalmente en Ideas de Babel el 28 de Febrero del 2017.